A ocho meses de la prescripción del crimen, el abogado de la familia de Isaac Martínez pidió nuevos análisis de la Policía y la Guardia Civil

El 9 de noviembre de 2006 Isaac Martínez salía de su casa en coche para ir a trabajar cuando un hombre le salió al paso y le descerrajó seis tiros, cuatro de los cuales impactaron en su cuerpo. Falleció al instante. Se abrieron pesquisas policiales pero el Juzgado de Instrucción número 4 de Lleida decidió en julio de 2008 archivar el caso al considerar que no había prueba de cargo suficiente contra el principal sospechoso, Jordi Rueda. El caso ha dado un giro de 180 grados: un auto del mismo juzgado ha decidido reabrir las pesquisas a petición del abogado de la víctima, Pau Simarro, y cuando apenas faltan ocho meses para que el crimen prescriba.

En noviembre pasado, el letrado pidió saber si Rueda utilizó el día del asesinato de Martínez un arma de fuego. Y el juez, en un auto del 16 de marzo, tal y como ha avanzado la periodista Anna Punsí en X, ha decidido reabrir el caso y solicitar a la Dirección General de la Policía y a la Guardia Civil que determinen si una sustancia del fulminante de los cartuchos hallados en el lugar de los hechos -estaño- que no fue hallada en la ropa que llevaba aquel día el acusado puede ser determinante para descartar que utilizara un arma de fuego aquel día. De igual forma, les solicita que aclaren “si es posible, e incluso frecuente, que en el fulminante de los cartuchos de armas semejantes a la usada en el asesinato, existan partículas de metales (como el estaño), que no tienen que estar presentes en el contenido de la pólvora que se almacena en el cartucho para producir la deflagración cuando el fulminante sea percutido”.