La fundadora de la legendaria banda neoyorquina Sonic Youth lanza ‘Play Me’, su tercer álbum en solitario. “Siempre he ejercido más de socióloga que de artista”, afirma
Es prácticamente seguro que Kim Gordon (Nueva York, 72 años) nunca haya oído hablar del pedagogo Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza, pero suscribiría por completo aquella voluntad, con los años, de ser “cada día más radical y con la camisa más limpia”. A una edad en la que muchos optarían por descansar y vivir de los réditos de su propia leyenda, la musa del rock alternativo neoyorquino y fundadora con Thuston Moore del grupo Sonic Youth ha lanz...
ado su tercer disco en solitario.
Play Me contiene 12 canciones en las que el oyente identifica la huella de Gordon desde el primer acorde. No tienen ya ese sonido sucio y disonante de aquel ruidoso rock nihilista y destructor de los años ochenta y noventa, cuando la artista se convirtió en un icono musical al que todos querían acceder y muchas mujeres imitar. Desde que se asoció con Justin Raisen, el productor musical neoyorquino afincado en California y especializado en rap y música electrónica, sus temas han pasado a tener una cadencia y un ritmo industrial hipnótico, al que ayuda la voz, medio hablando medio cantando, de Gordon, que siempre susurra una vulnerabilidad de quien parece a punto de derrumbarse. Durante sus más de dos décadas junto a su entonces marido, Moore, y el también guitarrista Lee Ranaldo, el sonido del bajo de la artista se convirtió en sello del grupo. En el nuevo disco, esos sonidos anárquicos y dislocados suenan también como señal de identidad de Gordon.






