Un análisis de CBRE revela que el margen sobre los ingresos creció hasta el 38,4%, superando en 2,4 puntos la media de la UE, gracias al empuje de otras áreas ajenas a las habitaciones como bebidas, alimentos, salud o experiencias

“Somos los mejores gestores y los peores vendedores de nuestros activos en el mundo”. Esta frase, repetida machaconamente por los empresarios hoteleros en foros privados, muestra cuáles son, siempre según su propia opinión, las principales virtudes de los grandes grupos empresariales que operan en España: la gestión operativa y el control de costes, precisamente el talón de Aquiles de los

ck-dtm="">gigantes mundiales de la hotelería como Marriott, Hilton o IHG.

Un análisis elaborado por CBRE en exclusiva para Cinco Días hace doce meses, a partir del análisis de las cuentas de resultados de 100 hoteles en España que monitoriza desde 2019, reforzaba esa idea al revelar que los hoteles españoles fueron los primeros de Europa en regresar a los niveles de beneficio prepandemia, medidos a través del resultado bruto de explotación (GOP, por sus siglas en inglés), un indicador en el que a los ingresos totales se le restan los costes de operación para obtener el margen sobre ingresos.