La cumbre de Bogotá inaugura el diálogo con el continente africano mientras el bloque sigue sin acordar posiciones comunes ni consolidar su agenda regional

Bogotá acogió este sábado la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), marcada por dos momentos centrales: la primera reunión de alto nivel con África y el traspaso de la presidencia pro tempore de Colombia a Uruguay para los próximos 12 meses. Durante la sesión, el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, reivindicó uno de los pocos consensos que aún sostiene el bloque latinoamericano: “Nuestra región ha logrado algo que no es poca cosa: seguir siendo una zona de paz”. El anfitrión, Gustavo Petro, entregó a Orsi el mazo que representa la autoridad del organismo y su bandera, en un acto en el que participaron también los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Burundi, Évariste Ndayishimiye, actual presidente de la Unión Africana.

Orsi aseguró que Uruguay asumirá la presidencia con el compromiso de fortalecer el diálogo y la cooperación regional, y de avanzar en áreas prioritarias como la seguridad alimentaria, la transición energética y la interconexión regional. Pero, pese a tratarse de una región sin conflictos armados entre Estados, advirtió sobre los altos niveles de violencia interna y la proporción desmesurada de homicidios que concentra: “Con solo el 8% de la población mundial, América Latina y el Caribe tienen más del 30% de los homicidios del planeta”. Y llamó a reforzar la cooperación frente al crimen organizado transnacional, especialmente el narcotráfico y el tráfico ilícito de armas.