España cae en el índice de felicidad por el impacto de las redes en los jóvenes y otros factores
La felicidad no es como el PIB, el salario o el paro, que pueden medirse con números y gráficos, pero ya hay índices importantes que dibujan un mapa veraz y muy inquietante de la realidad. Y que deberían despertar muchos interrogantes. Uno de ellos viene de la Universidad de Oxford, ahora lo analizamos. Otro es El Idealista, que tal vez debería pasar a llamarse El Iluso....
Cualquiera diría que España es un mejor lugar para ser feliz que Finlandia, Suecia o Islandia, donde nadie te garantiza un café en una terracita al sol en cualquier momento del año, que es la máxima expresión del bienestar para los que tal vez somos cortos de miras. Pero es un error. La máxima felicidad está en esos países nórdicos (más Costa Rica ¡e Israel!) mientras que España se hunde en el índice anual que realiza la Universidad de Oxford con el apoyo de Gallup y la ONU. Veamos.
Hay signos de alarma comunes para todos en Occidente: las redes sociales están dejando unos jóvenes mucho más infelices que hace 15 años. La hostilidad, las reacciones negativas, el condicionamiento externo y el miedo a quedar aislado minan la confianza de chavales hiperconectados que no logran protegerse del reproche virulento en redes. El debate para limitarlo está abierto y vamos tarde.






