El retorno de las motos a Goiânia se ve afectado por las lluvias tropicales y el viento huracanado, que acompañará a los pilotos todo el fin de semana

Lluvia, viento y animales exóticos en las escapatorias. Semanas después de perder Phillip Island, quizás el más salvaje de todos los circuitos del calendario, un giro del destino hizo que una buena tormenta recibiera a los pilotos y sus máquinas en el reestreno de Goiânia en el Mundial de MotoGP. El arranque del GP de Brasil transcurrió con relativa normalidad, pero muchos dolores de cabeza, especialmente para la organización y los jefes de equipo.

Los primeros tuvieron que apurarse para limpiar el trazado, inundado en varias ocasiones a lo largo de los últimos días. Dirección de Carrera retrasó una hora todas las sesiones programadas, y hasta el último momento los camiones cisterna estuvieron disparando agua a presión sobre el asfalto rojizo, teñido por la tierra arcillosa de la zona que invadió grandes partes del renovado trazado. Los segundos doblaron este viernes como meteorólogos sobre el terreno, las distintas apps de sus teléfonos ardiendo mientras actualizaban constantemente la información disponible para entender la evolución de las condiciones de lluvia y viento.