Las imágenes virales son las que verdaderamente consiguieron que el actor tuviera impacto en la cultura popular contemporánea

Hace unos meses se vivió en la Redacción de EL PAÍS una situación curiosa. Algunas de las gentes más jóvenes desconocían a ese actor rubio que acababa de morir: un tal Robert Redford. Lejos de llevarnos las manos a la cabeza, en la sección de Cultura nos dio por indagar en el fenómeno de una generación que no conoce a quienes para la generación anterior eran auténticos tótems, y salió un buen reportaje en el que incluso varios estudiantes de cine aseguraban no tener idea de quién era ese tipo de flequillo i...

mpertinente y mandíbula cuadrada.

Lo más curioso de todo es que a Redford sí le ponían cara, pero no por Dos hombres y un destino ni por Todos los hombres del presidente, sino por un meme que desde hace unos años ha hecho fortuna: un hombre barbudo asiente en medio de un paraje nevado con una expresión entre libidinosa y complacida. El barbudo era Redford, claro; más concretamente el trampero Jeremiah Johnson, pero para la juventud de un mundo que ha cambiado a los tramperos por los traperos ese GIF era la única referencia estética que quedaba de uno de los rostros más icónicos que el cine ha dado.