A pesar del buen estado actual del parque nacional, su equilibrio natural sigue roto al estar desconectado de las aguas subterráneas por la sobreexplotación agrícola

El agua ha comenzado a rebosar por la presa de Puente Navarro este jueves, una señal inequívoca de que el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel ha alcanzado su máxima capacidad. No ocurría desde hace una década, en 2016. Este humedal, una llanura de inundación úni...

ca en Europa situada en Castilla-La Mancha, cuenta con 1.750 hectáreas inundables, en las que descansan, se alimentan y reproducen miles de aves migratorias.

Pese a esta imagen rebosante de vida, la situación del parque nacional continúa siendo muy preocupante, porque el aporte procede únicamente de aguas superficiales del río Cigüela y otros arroyos, y no del acuífero que debería alimentarlo durante todo el año. La inmensa reserva subterránea de agua, que se extiende por unos 5.000 kilómetros cuadrados, lleva décadas sobreexplotada por la actividad agrícola que rodea el espacio protegido.

Un problema de muy complicada solución, tanto que hay expertos que solo ven una salida: realizar trasvases desde el río Tajo cuando el humedal se convierte en un secarral, algo cada vez más habitual. Las organizaciones ecologistas, sin embargo, no quieren oír hablar de esta salida, que consideran contraria a la conservación del medio ambiente.