Los usuarios de esta red social, el mayor buscador de empleo con 24 millones de cuentas en España, han encontrado un espacio para compartir su día a día y divulgar sus conocimientos

Ana Crespo entendió que LinkedIn servía para algo más que buscar trabajo. Esta madrileña de 46 años, residente en Miraflores de la Sierra, un municipio al norte de la capital, mantiene habitualmente abierta la pestaña de la plataforma en su ordenador. Es su ventana al mundo de las oportunidades laborales y al vasto océano de los contactos profesionales. Pero también es algo más. “Se ha convertido en el rincón del café donde siempre hay alguien par...

a charlar y pasar el rato”, confiesa desde una discreta oficina en su casa, donde ejerce como redactora publicitaria.

La mayor oficina de contratación del mundo, que en mayo cumple 23 años, saborea un momento dulce. Ha duplicado el número de usuarios en cinco años hasta alcanzar los 1.300 millones de cuentas a escala global. Facebook, por ejemplo, tiene 3.070 millones e Instagram, cerca de 2.000 millones. Los ingresos también han aumentado hasta los 17.000 millones de dólares (unos 15.000 millones de euros) en 2025, frente a los 7.000 millones de hace un lustro, según los resultados financieros de Microsoft, su propietaria desde 2016.