El presidente estadounidense ha levantado sanciones a Rusia, ha liberado un 40% de las reservas de crudo y ha cambiado las leyes marítimas
Estados Unidos sufre el mayor alza de los combustibles en décadas. El mayor exportador de crudo del mundo es incapaz de contener la espiral alcista del precio del petróleo desencadenada por la guerra de Irán. La Administración de Donald Trump está desesperada por frenar esa escalada que está comenzando a golpear el bolsillo de los estadounidenses a poco más de seis meses de las elecciones de mitad de mandato, donde el presidente republicano se juega el resto de la legislatura. Pero, de momento, la Casa Blanca no logra contener la incipiente crisis energética a pesar de haber lanzado varias iniciativas para tratar de enfriar los precios.
El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte del ejército iraní como represalia a los bombardeos lanzados por Estados Unidos e Israel sobre Teherán ha convulsionado los mercados energéticos. Por este paso estratégico del Golfo Pérsico transita una cuarta parte del gas natural mundial, una quinta parte del crudo y toneladas de materiales críticos para los fertilizantes y otros derivados del petróleo. Los mercados energéticos se inflamaron ayer miércoles tras el ataque del ejército israelí y estadounidense al mayor yacimiento de gas natural del mundo. Los bombardeos contra la explotación gasista de South Pars y otras instalaciones en Asaluyeh y la respuesta iraní contra una planta de gas en Ras Laffan (Qatar) han disparado el precio del petróleo brent, de referencia en Europa, hasta los 111 dólares el barril. En Estados Unidos, el West Texas Intermediate (WTI) acaricia los 100 dólares, lo que supone un alza del 50% desde antes de que empezaran a estallar las primeras bombas en Teherán.






