La propiedad, ubicada en la Sierra de Collserola, albergó a inicios del siglo XX un hotel y parque de atracciones para la burguesía de Barcelona. Se vende por 1,7 millones

Las imágenes y películas de comienzos de siglo pasado muestran un suntuoso edificio con escalinatas, grandes comedores, lámparas de techo, paseos rodeados de vegetación, músicos y personal con pajarita, botones... Y apuestos clientes de la burguesía de Barcelona llegando en carruajes, coches o tranvía y luciendo sombreros y pamelas. Estamos en el Casino de l’Arrabassada, en plena sierra de Collserola, un complejo donde a partir de 1899 se construyó un hotel, casino, lago artificial donde se alquilaban botes y un parque de atracciones con una espectacular montaña rusa que se adentraba en la montaña. El complejo (cuya leyenda afirma que en el casino había una habitación de suicidio a disposición de los clientes), pertenecía a una familia francesa, y tuvo un gran éxito, pero la prohibición del juego a partir de 1912 cortó la principal fuente de ingresos. Fue el inicio de su declive. Al estallar la Guerra Civil, el espacio fue utilizado como cuartel, hasta que a comienzos de la década de los 40 la mayoría de construcciones fueron derruidas.