El exlíder del Sinn Féin es juzgado en la jurisdicción civil británica, donde la probabilidad de condena es más alta que en la penal
Ha tenido que ser el día de San Patricio, la fiesta más importante para los irlandeses, cuando el exlíder del partido republicano Sinn Féin, Gerry Adams, considerado durante años el brazo político de la organización terrorista IRA, ha subido finalmente al estrado para prestar declaración ante un tribunal británico. A sus 77 años,
" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2023-04-08/irlanda-del-norte-cumple-25-anos-de-paz-y-amnesia-agitados-por-el-brexit.html" data-link-track-dtm="">el hombre que negoció con los gobiernos de Londres y Dublín el final de la violencia sectaria en Irlanda del Norte, vestía en su solapa un pin con la bandera palestina y un ramillete de tréboles, el símbolo nacional de la isla. Primero ha deseado al juez un buen día de San Patricio. A continuación, ha negado tajantemente que alguna vez fuera miembro de la dirección del IRA.
Adams se enfrenta una vez más a esta acusación, y de nuevo ha tenido que comparecer ante la justicia inglesa, para esquivar el objetivo que víctimas, rivales políticos pero también antiguos camaradas persiguen durante años: demostrar que, bajo su apariencia de político de paz y compromiso, hay un historial sanguinario, capaz de dar las órdenes para llevar a cabo los atentados más crueles del IRA.










