“Somos multiculturales. Queremos crecer con la ayuda del talento español”, señalan los responsables del barco La Roche-Posay

Diego Botín y Florian Trittel se asoman al borde de la rada de Lorient, en Bretaña, la cuna de la vela oceánica francesa y del bloque de hormigón de la antigua base alemana de submarinos, pasean la vista por los pinares de enfrente y la placidez de las aguas de un puerto laberíntico, profundo y gigantesco, y se vuelven. “Tendremos que acostumbrarnos a esto”, dicen. “Vamos a pasar mucho tiempo aquí”.

No muy lejos, el museo de la vela dedicado a Éric Tabarly, el marino francés desaparecido en el mar de Irlanda en 1998 que popularizó la vela en Francia hasta convertirla en uno de los deportes más populares. A su alrededor, hangares enormes guardan los secretos y los trimaranes de los equipos más importantes de vela oceánica, los de la vuelta al mundo sin escalas, la Vendée Globe, la Ruta del Ron o Le Figaro.

Botín y Trittel, campeones olímpicos en Marsella 2024 tripulando un 49er, ganadores de SailGP al frente de Los Gallos, campeones mundiales, los dos regatistas españoles acaban de anunciar su fichaje por el K-Challenge, el desafío francés para la 38ª Copa América (Nápoles, junio y julio de 2027), que en Lorient tiene su base.