El central alemán, que secó al noruego en la ida, sigue liderando la defensa del Real Madrid tras mejorar de la salud de su rodilla

A Antonio Rüdiger no le preocupan tanto los delanteros grandullones como los pequeños y escurridizos. Por eso le inquietaba más el Kun Agüero que Erling Haaland. Con el argentino sufrió más de un mal rato, como aquel triplete (y gracias) que le metió en sus narices en un 6-0 del City al Chelsea de 2019, mientras que sus duelos con el noruego le han servido para impulsar su carrera. Donde todos ven una presencia intimidante, él ha encontrado en el nórdico un “buen tío” con el que cuerpear y confirmar su fama de marcador reputad...

o. “En mi primera temporada, ningún central había podido con él. Yo fui uno de los primeros”, contó este lunes en sala de prensa.

Hace una semana, el ariete no remató ninguna vez, algo que no le había ocurrido en sus 37 partidos previos con los citizen en la Champions, y solo tocó diez balones. “Es muy fuerte y me gustan las batallas físicas. Lo necesito. Es un placer enfrentarse a lo mejor”, subrayó.

El serial de las últimas temporadas entre uno y otro avala al central alemán antes de la carga obligada del City y Haaland en Mánchester (21.00, Movistar) tras el 3-0 en la ida de los octavos de Champions. Después de dos temporadas en las que su físico le ha lanzado varios avisos de corrosión (22 partidos perdidos este curso, su peor cifra de los últimos seis), Rüdiger (33 años) asegura que ahora se siente “bien y listo”. “He trabajado duro para ser útil a estas alturas de la temporada”, afirmó.