El Gobierno de Delcy Rodríguez tolera sin reprimir una protesta de choferes que afecta a toda la capital venezolana
Caracas amaneció este lunes sin transporte público. Una protesta de choferes de autobús tuvo un impacto muy claro en la actividad laboral y económica del día en la denominada Gran Caracas. Muchas personas llegaron tarde a sus trabajos y otras no pudieron llegar. Las rutas más importantes de los autobuses que circulan por las avenidas y barriadas de la ciudad detuvieron sus labores. En las estaciones del Metro de Caracas —que, al ser un servicio estatal, no acató el llamado—, así como en el servicio de trenes a los Valles del Tuy, se produjo una caótica aglomeración de personas....
Lo relevante de esta protesta laboral es que es la primera que se hace en su tipo en mucho tiempo —acaso en varios años— en el país. Durante los últimos meses, los transportistas inconformes, como el resto de los miembros de la sociedad civil, solo se habían atrevido a ensayar medidas reivindicativas escalonadas, o protestas discretas muy focalizadas, que se fueron extinguiendo conforme aumentaron los temores de una arremetida inesperada de la policía política.
Durante los recién concluidos tiempos de la “furia bolivariana” —un estatus de alerta que se decreta en los cuerpos estatales armados cuando hay amenazas a la estabilidad del régimen—, las protestas del sector público que demandaban mejoras salariales fueron neutralizadas con visitas de la policía política o acusaciones directas de conspiración y terrorismo contra sus organizadores. La circunstancia se convirtió en un problema crónico entre los líderes civiles, particularmente después de las fallidas elecciones presidenciales de julio de 2024.






