El principal escollo de Kiev es que cuenta con un territorio unas 30 veces mayor que el Estado judío

“No necesitamos su ayuda en defensa antidrones. Sabemos más de drones que nadie. Tenemos los mejores drones del mundo”. En un nuevo gesto de desprecio público hacia Kiev, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el viernes en el canal Fox News que su país no requiere de colaboración para hacer frente a los aparatos no tripulados que emplea Irán en la guerra ...

de Oriente Próximo para responder a los ataques de EE UU e Israel. El Estado judío, sin embargo, da señales de lo contrario y parece tener en el radar la tecnología desarrollada por Kiev. Al mismo tiempo. Kiev trata de inspirarse en el escudo antiaéreo israelí para crear el suyo propio.

“Retórica es retórica”, ha respondido a Trump el presidente ucranio, Volodímir Zelenski, sin querer entrar al trapo. Más allá de las palabras del líder republicano, el mandatario ucranio es consciente de que, entre bambalinas, la realidad de sus capacidades armamentísticas es otra.

Tras el interés demostrado por Washington, países europeos y del Golfo, el último Estado en unirse a los que valoran lo avanzado por Ucrania ha sido Israel, según las autoridades de Kiev. Toda una paradoja, pues, ante la invasión a gran escala rusa en 2022 y la ofensiva con miles de drones y misiles, el Estado judío no facilitó la joya de su defensa antiaérea, la conocida como Cúpula de Hierro. Eso ha obligado a Ucrania a diseñar la suya propia, un descomunal reto por los medios y la tecnología necesarios y, sobre todo, porque su país abarca unas 30 veces más que Israel.