La Bolsa de Nueva York y Nasdaq tienen planes para extender su horario, opción que Europa empieza a debatir. Los expertos alertan de que la baja liquidez puede disparar la volatilidad

Los horarios de negociación de las Bolsas han cambiado radicalmente a lo largo de los siglos. En sus orígenes, la Bolsa de Ámsterdam, fundada en 1602, operaba sin horarios formales, en espacios al aire libre o en cafeterías. Con el paso del tiempo, el aumento del volumen de operaciones, la creciente integración global y el desarrollo de los sistemas tecnológicos llevaron a una progresiva formalización de los mercados. Así surgieron horarios de negociación fijos, pensados para aportar orden y transparencia, y para alinearse con los ritmos del sistema bancario. Pero la disrupción del mercado de criptoactivos, que nunca cierra, ha llevado a varios mercados a plantearse horarios extendidos o, incluso, a negociar las 24 horas al día.

En media, las Bolsas operan aproximadamente 5 horas y 51 minutos al día, según la Federación Mundial de Bolsas (WFE). Sin embargo, la actividad en algunos mercados no termina con la fijación oficial del precio de cierre: existen sesiones posteriores —el postmercado— y también negociación antes de la apertura —el premercado— en las que los inversores pueden seguir operando, aunque con menor liquidez.