Los prestigiosos Ig Nobel se trasladan a Suiza porque su fundador considera que ya no puede garantizar la seguridad de los premiados en Estados Unidos
“Más de un millón de personas han visto la charla Tedmed de Marc. Más de 7.000 millones, no”. La página de presentación de Marc Abrahams en la web de la comunidad que dirige, Improbable Research (“investigación improbable”), da pistas sobre quién es y cómo el sentido del humor gobierna su vida. Matemático aplicado por Harvard, Abrahams (Newburyport, EE UU, 70 años) fundó Wisdom Simulators, una empresa que usaba ordenadores para que la gente practicara tomando decisiones imposibles. Es dec...
ir, antes de los Ig Nobel, ya le obsesionaba la improbabilidad.
Los Ig Nobel se pronuncian como se leen; un juego de palabras entre los famosísimos premios Nobel y la palabra ignoble (indigno). Abrahams creó los galardones en 1991, y ha sido su alma y maestro de ceremonias en sus 35 ediciones. Todos los estudios premiados (como disfrazar a vacas como cebras para que no les piquen moscas, emborrachar gusanos o crear un inodoro para grabar y analizar deposiciones en tiempo real) comparten un rasgo: son improbables, inesperadas, pero eso no significa que no sean buena ciencia. Un estudio premiado con los Ig Nobel de 2006 —que el mosquito transmisor de la malaria se siente igual de atraído por el queso limburger que por el olor de los pies humanos— tuvo una consecuencia directa: se colocaron trampas con ese queso en zonas estratégicas de África para combatir la epidemia. Y un premiado con los Ig Nobel, André Geim, galardonado por usar imanes para hacer levitar a una rana y a un luchador de sumo, ganó un Nobel de verdad 10 años después.








