El Gobierno necesita ser más ambicioso y contar más con Europa en un problema clave para la democracia

La policía investiga cómo la dirección particular de Rita Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital, fue a parar a un chat público en el que se difunden contactos de prostitución. Este un ejemplo más de como las plataformas de comunicación por in...

ternet (en este caso, Telegram) están siendo usada para acosar a mujeres, especialmente mujeres en posiciones de poder, a las que se quiere intimidar para que abandonen estos espacios. Las autoridades están actuando —ahí está la detención de dos hombres por acosar y amenazar por redes a la líder de Podemos, Ione Belarra—, pero la realidad es que, por diseño, los algoritmos de las redes sociales dan más relevancia a los contenidos que fomentan la ira en los usuarios. Sobre esa base se construye un andamiaje de monetización del odio magnificado por las plataformas tecnológicas, con efectos venenosos para el Estado democrático de derecho.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha denunciado este problema en varios foros, nacionales e internacionales, y ha prometido medidas: la última, una herramienta para la monitorización del odio en redes con el nombre de HODIO. Esta herramienta, que según el Ejecutivo está todavía en fase de desarrollo, en principio ha de ser la evolución de otro instrumento, en marcha desde 2022, del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe). Si hasta ahora lo que hacía es vigilar las redes para encontrar discursos de odio —algo que permitió cuantificar el incremento de estos mensajes durante los disturbios racistas de Torre Pacheco (Murcia) del verano agosto—, la nueva herramienta procurará indicar qué plataformas son las más tolerantes con esta clase de contenidos.