Los tres misiles balísticos han sido interceptados sin causar muertos ni heridos, el último cerca de la base en la que están desplegados 137 militares españoles
Las sirenas antiaéreas sonaron en la madrugada de este viernes en la base aérea de Incirlik (sur de Turquía), provocando cierto pánico entre la población, según los medios locales. En dicha base, muy cerca de la ciudad de Adana —la séptima del país, con 1,8 millones de habitantes—, están desplegadas tropas turcas, estadounidenses y españolas, además de medio centenar de cabezas nucleares heredadas de la Guerra Fría y cuyo traslado se ha ido posponiendo por su peligrosidad.
El motivo de la alarma era un nuevo misil balístico iraní —el tercero desde que comenzó la guerra— que surcó los cielos de Adana y fue interceptado, como los dos anteriores, por las defensas de la OTAN, un complejo sistema que se ha activado para hacer frente a las consecuencias de un conflicto iniciado por uno de sus miembros, Estados Unidos. No hubo heridos.
“Una munición balística lanzada desde Irán y que entraba en el espacio aéreo turco fue neutralizada por los sistemas de defensa antiaérea y antimisiles de la OTAN desplegados en el Mediterráneo Oriental”, informó el Ministerio de Defensa turco en un escueto comunicado casi nueve horas después del incidente y cuando diversos vídeos en los que aparentemente se veía el momento de interceptación del misil llevaban horas corriendo por las redes sociales.














