Son unos ‘oxford’, y el presidente los regala sin parar a su entorno. La compañía, que los fabrica en el extranjero, tiene abierto un pleito con el republicano por su política comercial

La moda no suele ser un tema de conversación en Washington, ciudad tan obsesionada con la política y el poder como poco interesada en la ropa como vehículo de expresión personal. Esta semana, la excepción llegó en la forma de unos zapatos con los que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está fascinado.

Son unos oxford, con su horma clásica y sus cordones. Los fabrica la marca estadounidense Florsheim, y su matriz, Weyco, que este miércoles ganó un 6,42% en Bolsa, tiene puesto un pleito contra el Gobierno por los estragos en sus cuentas que han causado los aranceles de Trump, dado que fabrican sus productos en el extranjero.

Los zapatos están razonablemente bien de precio (145 dólares; unos 125 euros) y el presidente los compra sin parar. También tiene afición a regalarlos, según The Wall Street Journal. Así que se han convertido en un símbolo de pertenencia a su club, que a ratos parece un culto cuyas reglas pueden reducirse a una: mejor no llevarle la contraria.

“Todos los chicos los tienen”, dice una fuente anónima de la Casa Blanca al Journal. “Es divertidísimo, porque les da miedo de no usarlos”, bromea otra fuente en el artículo, que llama a Trump “Vendedor de Zapatos en Jefe”.