El papel de Delta Slim en ‘Los pecadores’ ha devuelto al intérprete a la primera línea y le ha valido su primera nominación al Oscar. Pero el camino hasta aquí ha sido largo y complejo: del racismo y las migraciones que marcaron su infancia a los altibajos profesionales contra los que luchó en su madurez
Delroy Lindo siempre ha estado allí. Aunque muchos no reconozcan su nombre ni su cara, a sus 73 años este eterno actor de reparto suma ya 73 personajes en cine y televisión. La coincidencia numérica podría parecer puro azar, si no fuera porque con su último papel en Los pecadores ha conseguido el reconocimiento a toda una vida de...
dicada al cine: su primera nominación al Oscar. El camino que le ha llevado hasta aquí ha sido largo y complejo, y la endiablada carrera por el premio no iba a ser menos.
Para empezar, nadie lo esperaba en la terna por hacerse con la estatuilla a mejor actor de reparto. Paul Mescal, la estrella irlandesa del momento, parecía tener asegurado su lugar entre los nominados por su papel en Hamnet, pero entonces apareció Lindo y no entró Mescal. Su desbocada interpretación del pianista Delta Slim le consiguió la plaza final junto a Sean Penn, Benicio del Toro y Jacob Elordi. Después llegó la interminable sucesión de galas de premios y, con los Bafta, surgió la polémica. Mientras Lindo y su compañero Michael B. Jordan presentaban un galardón, un asistente con síndrome de Tourette les gritó: “Negros”.










