El uruguayo, definido por Arbeloa como “el Juanito del siglo XXI”, logra el primer triplete de su vida en su gran epopeya personal
Álvaro Arbeloa lleva semanas presentando a Federico Valverde como la reserva espiritual del Real Madrid. Desde que llegó al banquillo, ha comparado varias veces al uruguayo con Juan Gómez Juanito, el santo al que históricamente se ha acudido cuando la casa blanca amenaza derrumbe total. Lo volvió a repetir este miércoles: “Es el Juanito del siglo XXI”, proclamó. Inflamado en el elogio a sus jugadores, y sobre todo a los intocables, el técnico no ha dudado en sus dos meses en el cargo en llegar tan lejos en el halago al charrúa, que contra el City le devolvió la alabanza con el partido de su vida. Una actuación de época en la vieja Copa de Europa.
“Uno sueña con partidos así”, se arrancó el héroe a pie de campo en Movistar. “Seguro que este es el mejor encuentro de mi carrera, sobre todo, en goles. Hacía bastante que no disfrutaba de esta forma”, amplió. “Hoy le he pedido”, explicó Arbeloa, “que fuese más agresivo, que amenazase su última línea”.
Por supuesto, nunca en su carrera había logrado tres goles con el Madrid ni con la selección, según Opta. Sin Mbappé, él fue Kylian Valverde. 22 minutos, entre el 20 y el 42 de la primera parte, que quedan para los restos en su vida en los que dejó pasmado a todos, empezando por un blando Donnarumma, solo aliviado por el penalti detenido a Vinicius. Frente al Pajarito Valverde, se fundió a negro. En carrera, ganando duelos, llegando desde atrás y buscándose los espacios, el uruguayo vació el cargador en un rapto de lucidez ante la portería rival como no había conocido otro en su trayectoria. “Cuando el rival saca de puerta, ellos presionan bastante uno a uno y atrás iba a haber espacios. Lo habíamos entrenado”, detalló sobre la acción que abrió la puerta al 1-0.












