“Estamos atrapados, siento que en cualquier momento me van a arrastrar por la calle, pegar una paliza o algo peor”, asegura Pierre tras verse obligado a dejar Dakar y mudarse a un pueblo
El Parlamento de Senegal aprobó este miércoles una modificación legal que endurece las penas contra la homosexualidad e intensifica la represión contra activistas, colectivos y miembros de la comunidad LGBTI. En las últimas semanas, un clima social de creciente homofobia, que ha incluido la publicación en redes sociales de fotografías, identidades y direcciones, ha provocado que cientos de personas LGTBIQ u otras vinculadas a la lucha por los derechos de este colectivo huyan a países vecinos y europeos, si consiguen un visado, o se refugien en ciudades y pueblos del interior, según las asociaciones de defensa de sus derechos. Pierre (nombre ficticio) ha dejado su hogar en Dakar y se esconde en casa de un amigo: “Estamos en pánico. Basta con la mínima denuncia para que te señalen por la calle y vengan a por ti”, asegura.
La medida aprobada este miércoles supone la modificación del artículo 319 del Código Penal, en vigor desde el año 1965, que regula los llamados “actos contra natura” fijando penas de entre uno y cinco años para aquellas personas que tengan relaciones con personas de su mismo sexo. A partir de ahora, los castigos oscilan entre cinco y 10 años, siendo el máximo para aquellos hechos en los que estén implicados menores, y se perseguirá también a “todas las personas y organizaciones que hagan apología o financiación de la filosofía LGTBI”. Asimismo, las multas pasan de un máximo de 2.250 euros a 15.000 euros, según la gravedad de los hechos condenados. La homosexualidad se equipara en la legislación senegalesa a prácticas como la necrofilia o la zoofilia.












