El guardameta fue sustituido a los 17 minutos y después de encajar un 3-0 ante el Atlético (5-2 final), una decisión técnica que provoca una ola de críticas con Schmeichel y Hart a la cabeza

El mundo del fútbol se levantó dividido en dos facciones partisanas este miércoles. Aquellos que creen que Antonin Kinsky se destruyó a sí mismo regalándole un 3-0 al Atlético en 15 minutos, y aquellos que sostienen que la carrera del imberbe portero checo del

self" rel="" title="https://elpais.com/deportes/futbol/2026-03-10/el-tottenham-de-xavi-simons-visita-el-metropolitano-a-un-punto-del-descenso-en-la-premier.html" data-link-track-dtm="">Tottenham fue arrojada al vertedero por el responsable de cuidarla, su entrenador Igor Tudor.

“Verlo me rompió el corazón”, dijo Joe Hart, exportero de la selección inglesa, firme partidario del corporativismo ante un hecho sin precedentes. Solo en tres ocasiones se produjo el cambio de un portero antes de los 20 minutos de partido en la Champions. Y nunca por razones técnicas.

El drama adquirió ramificaciones morales. Pero comenzó por un problema de índole agronómico. Pastoral. “Metimos mucha presión y los errores vienen por presión nuestra, porque el campo resbala mucho”, dijo Griezmann, con una risita, en Movistar. “¡Pero nosotros estamos acostumbrados!”.