La oposición agita las sospechas sobre supuestos nexos del hijo mayor de Lula con el principal acusado de un caso de corrupción
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se crio en una familia numerosa y, con la edad, creó una familia también numerosa. A los 80 años, tiene cinco hijos, siete hermanos y una decena de medio hermanos, pero nadie entre toda esa parentela tiene una presencia pública realmente destacada. Salvo, en las últimas semanas, su primogénito, Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha, empresario de 51 años. La oposición agita las sospechas contra él por sus vínculos con el personaje central de
/un-fraude-millonario-sobre-pensiones-golpea-al-gobierno-de-lula-y-a-su-hermano-mayor.html" data-link-track-dtm="">un fraude multimillonario, aún bajo investigación, a millones de pensionistas. Aunque no está formalmente acusado de ningún delito, el presidente Lula ha reclamado a su hijo mayor que salga a defenderse y dar explicaciones.
La primera conversación fue en persona y la contó el propio mandatario a principios de febrero. Al emerger el nombre de Lulinha en la investigación, su padre lo convocó de inmediato en Brasilia. “Le miré a los ojos y le dije: ‘Solo tú sabes la verdad. Si tienes algo [irregular o ilegal], pagarás el precio. Si no lo tienes, defiéndete”. La segunda charla fue la semana pasada, por teléfono, según contaron a varios medios brasileños fuentes anónimas.






