Sus primeros pasos musicales tuvieron como escenario el barrio bohemio de Londres. Pero David no sentía nostalgia por aquellas calles

La primera noche que visité Londres, durante un viaje de paso del ecuador, terminamos de noche en el Soho. Habituados a los turistas pardillos, nos estafaron a gusto. Lo asumí como experiencia educativa; con el tiempo, incluso me acostumbré a instalarme allí, en un hotel en Wardour Street, estratégicamente situado entre espléndidas librerías y tiendas de discos. Tenía además la coartada histórica de su cercanía a Denmark Street...

, antiguo corazón de la industria musical británica, ahora consagrado al culto de la guitarra eléctrica.

Muchos años después, mencioné la calle a David Bowie y sus ojos se iluminaron. Explicó que solía ir a La Giaconda Café, en el número 9, donde coincidía con Marc Bolan, Elton John y otros aspirantes a entrar en el negocio. Eran ingenuos más o menos mod, que se enfrentaban a la realidad de veteranos tiburones que esperaban la llegada de carne fresca. Pero había excusas legítimas: se conectaba con músicos en busca de trabajo y allá aglutinó uno de sus grupos primerizos, The Lower Third. Obsesionado por no perder la más mínima oportunidad, hasta se instaló en la calle con una autocaravana. Contó ese momento en su canción London boys, donde se retrataba a los 17 años, tomando anfetas para aguantar el ritmo de la ciudad tentadora.