El estreno de su nuevo montaje de ‘El sueño de una noche de verano’ convierte al Teatro Real en el gran escaparate internacional de las óperas de Britten tras sus celebradas lecturas de ‘Billy Budd’ y ‘Peter Grimes’

Cuesta creer que la directora inglesa Deborah Warner (Oxfordshire, 66 años), toda una autoridad en Shakespeare, no se hubiera enfrentado hasta ahora al texto de El sueño de una noche de verano. “La explicación es sencilla y tiene que ver con mi primera experiencia como espectadora”, cuenta tras un ensayo en el Teatro Real. “Con nueve años vi en Bristol la histórica producción de Peter Brook y decidí que quería dedicarm...

e a esto”. Salió de aquella función con el deseo de hacer teatro y la certeza, compartida por muchos directores de su generación, de que había poco que añadir al “deslumbrante Sueño” brookiano.

Casi seis décadas después, Warner ha encontrado en la adaptación operística que Benjamin Britten compuso para el Festival de Aldeburgh de 1960 una “excusa perfecta” con la que saldar su particular cuenta pendiente. “Han sido muchas semanas de ensayos intensos, con algunas dudas al principio, hasta descubrir que la obra no es blanco o negro, sino una gama infinita de matices”, dice sobre el nuevo montaje de A Midsummer Night’s Dream que se estrena mañana en el coliseo madrileño. “Ahora pienso que puede ser la ópera más asequible de Britten, pero hace un mes no lo tenía tan claro”, reconoce.