La estrella de los Boston Celtics reaparece 10 meses después de haberse roto el tendón de Aquiles durante la victoria local contra los Dallas Mavericks por 120-100

Cuando hace 10 meses se rompió entre alaridos de dolor y quedó tumbado sobre el parquet del Madison Square Garden, gran parte de la afición de Boston Celtics dio por perdida no solo la lucha por el anillo del curso pasado, sino también la presente campaña. Se habló de un año de transición, por no mentar el denostado ‘tanking’. Nada más lejos de la realidad. El anticipado y para muchos inesperado retorno de Jayson Tatum a la competición subrayó anoche los méritos individuales y corales de la parroquia verde, que emerge de sopetón como favorita a competir por el título una vez más a apenas un mes del arranque de los playoffs.

El alero de 28 años ha completado en 298 días la odisea que en el pasado transformó a muchos jugadores. El tendón de Aquiles destrozado mermó, por ejemplo, los últimos años de su ídolo Kobe Bryant. Por si fuera poco, un estudio universitario concluye que tres de cada cuatro jugadores no vuelven a ser los mismos. Todo ello hizo que Tatum se tirara noches y más noches en vela, un mar de lágrimas y dudas. Pero por las mañanas siempre comparecía en el gimnasio rumbo a la recuperación. Y este viernes, su reaparición en casa fue un rayo de esperanza que electrizó al público, a sus compañeros y, por supuesto, a él mismo.