El ‘Iris Dena’, torpedeado el miércoles por un submarino estadounidense en la costa de Sri Lanka, se encontraba a más de 3.000 kilómetros de Irán. Una segunda embarcación en la zona teme un ataque similar
Decía el pasado 25 de febrero el almirante estadounidense Steve Koehler, al frente de la flota del Pacífico, que la participación de Estados Unidos en los ejercicios navales organizados por la India a mediados de febrero contribuía a fortalecer “una disuasión creíble” que mantuviera “la paz y la seguridad en la región”. Siete días después de ese mensaje, en el que daba por concluido el papel del avión de reconocimiento norteamericano P-8 Poseidon en dichas maniobras, un submarino estadounidense hundía con un torpedo la fragata iraní Iris Dena frente a la costa sur de Sri Lanka.
Ocurrió el miércoles, 4 de marzo. Viajaban en el interior de la fragata cerca de 130 marinos. Al menos 84 yacen en el fondo del mar, por 32 que pudieron ser rescatados por el ejército esrilanqués. El resto de soldados permanecen desaparecidos. El Iris Dena había participado en los mismos juegos de guerra en la bahía de Bengala para los que Estados Unidos prestó su P-8 Poseidon.
Las maniobras, denominadas Milan 2026 y con sede operativa en el puerto indio de Visakhapatnam, tuvieron lugar entre el 18 y 25 de febrero. La fragata iraní y el avión de reconocimiento estadounidense coincidieron en los ejercicios, junto a un centenar de barcos y submarinos de 74 países. Según la descripción que hace la Marina india de estas maniobras internacionales, el objetivo era desarrollar “operaciones multilaterales a gran escala”, que proporcionaron experiencia a “una fuerza marítima cohesionada”.












