La autora colombiana publica ‘Las huérfanas’, donde narra el intento de suicidio de su madre, Myriam de Nogales, y el suicidio a los 30 años de su prima, bautizada con el mismo nombre: Myriam de Nogales

Melba Escobar (Bogotá, 48 años) recibe en su casa de Madrid, barrio de Chamberí, la tarde soleada del primer lunes de marzo. Abre una ventana para fumar después de la sesión de fotos. Publica en España una historia personal, Las huérfanas (Temas de Hoy), que se publicó en Colombia hace dos años. Es un libro de arranque explosivo: Melba, última de cuatro hermanas, le anuncia a su madre que ha tenido su primera regla. Entonces su madre, Myriam de Nogales, la sienta para contarle que una vez abrió las ventanas del cuarto y se tiró al vacío. “Me invitó a un té, no a un cacaolat: me trató como a una mujer, yo tenía 12 años”. No se mató, como pretendía. Ya tenía dos hijas. Pasó un año en el...

psiquiátrico. Luego tuvo dos hijas más, la hermana de Melba y Melba. Cuando nació la prima de Melba, la bautizaron Myriam de Nogales en honor a la superviviente del suicidio. Y esa chica, la segunda Myriam, se suicidó al cumplir 30 años.

Pregunta. Hay muchas mujeres en Las huérfanas. No todas felices.

Respuesta. Mi prima Myriam de Nogales fue el detonante. Dos mujeres que se llaman igual, que se parecen físicamente, que tienen muchos aspectos en común. Una de ellas intenta suicidarse, a la otra la bautizan con su nombre y se suicida. Es inevitable preguntarte qué hay dentro de un nombre. Y cómo hay ciertas repeticiones en las familias, historias que parecen casi karmáticas.