Fernando Cabellos asegura que pensó que era “un peligro” y que no soportaría el peso de varias personas

Fernando Cabellos, vecino del barrio de Monte, situado al norte de Santander, avisó el lunes al 112 del mal estado de la pasarela

ais.com/espana/2026-03-03/al-menos-tres-muertos-al-caerse-una-pasarela-en-una-playa-de-santander.html" data-link-track-dtm="">por la que cayeron apenas 24 horas después siete jóvenes cuando hacían una ruta por los pequeños acantilados de la zona. Cinco de ellos fallecieron. Un dispositivo de búsqueda intenta encontrar todavía a otra chica desaparecida y una séptima se recupera de la caída en la UCI del Hospital Valdecilla de la ciudad. “El suelo cimbreaba”, explica Cabellos. “Vine para casa y llamé al 112″, relata.

Cabellos marcó el número de teléfono de emergencias a la una del mediodía, cuando regresó del paseo. “No llamo casi nunca con el fijo, pero ese día lo hice”, dice. Le contó a la operadora dónde estaba la zona por cuya seguridad temía. “Le dije que era la pasarela de El Bocal, en la zona del faro. El puente es el único que hay”, dice.

“Llamé porque dije: ‘esto es un peligro’, porque si conmigo, que peso 80 kilos, se cimbrea, mañana, como ha pasado, vienen un grupo de personas... y no es lo mismo sostener 80 kilos que 300 kilos”, argumenta. “No conozco a las familias [de los afectados por el desplome], pero por lo menos por ellos, que sepan que alguien avisó. Tendrá que pagar el que pague si es que hay alguno que lo ha hecho mal, que yo no sé”, añade.