La ONU registra 768 muertes o desapariciones en alta mar en enero y febrero, casi seis veces más que la media anual del último lustro

El comienzo de 2026 en el sur de Europa ha estado marcado por la sucesión de fenómenos meteorológicos extremos. Lluvias intensas, agresivas rachas de viento, fuertes nevadas y olas gigantes han golpeado toda la región mediterránea con excepcional severidad. Para los países de la zona, responder a un revés de esta magnitud ha representado un desafío complejo, pero por lo general han adoptado medidas anticipatorias que les han permitido limitar el impacto. ...

Donde no se ha prestado en cambio la misma atención ha sido en el interior del Mediterráneo, donde la falta de rutas migratorias seguras combinada con unos temporales devastadores está resultando letal. Desde que empezó 2026, al menos 768 personas han muerto o desaparecido mientras intentaban cruzar el mar, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Se trata del inicio de año más mortífero que jamás ha registrado en el Mediterráneo.

Este repunte de muertes, además, coincide ahora con una creciente inestabilidad regional a raíz de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán y de la expansión del conflicto hacia el Mediterráneo oriental. Aunque sus repercusiones son aún inciertas, el conflicto introduce un nuevo foco de tensión con impactos sobre las prioridades diplomáticas y de seguridad de la Unión Europea, lo que podría relegar todavía más la atención hacia las rutas migratorias.