El canario, que hacía poco que regresaba de una lesión muscular, aguantó hasta el final del partido de vuelta de las semifinales de Copa ante el Atlético: “Lo necesitábamos en el campo, por eso le pregunté si podía seguir”, confesó el técnico alemán
En el minuto 71, Alejandro Balde se marchaba entre lágrimas lesionado en la vuelta de la semifinal de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid. Había entrado al terreno de juego al principio del encuentro después de que Jules Koundé también se rompiese muscularmente, situación que obligó a Hansi Flick a intercambiar los laterales de Cancelo y Balde. Mientras este último se acercaba a realizar el cambio, en la banda esperaban preparados Ronald Araujo y Marc Casadó.
La idea: que entrase por Pedri si era necesario, ya que el canario contaba tan solo dos partidos desde que había regresado de su lesión. Pero el centrocampista se acercó a la banda a hablar con Flick. En el marcador aún figuraba el 2-0; el equipo aún creía en la remontada. Aunque visiblemente fatigado tras el gran esfuerzo físico, Pedri le dijo que podía continuar.
Justo después llegó el tercer gol, y la esperanza. Y el faro del Barça jugó hasta el final. “Estoy contento de que no sucediese [el cambio], para ser honesto. Creo que necesitábamos a Pedri en el campo, por eso le pregunté si podía seguir. Estoy muy feliz, porque fue un riesgo dejar que jugara 90 minutos. Me dijo después del partido que no le ha pasado nada. Está bien”, confesó Flick en rueda de prensa.






