El líder de ERC no tiene un papel sencillo: conseguir garantías de cobro de las promesas socialistas sin que los suyos agiten la casa que intenta enderezar
No sé ustedes, pero un servidor descubrió el otro día que hay un treintañero de San Martín de la Vega (Madrid) que está en la cima del póker. Se llama Adrián Mateos y, gracias a los artículos de Jordi Quixano en este periódico, sabemos que pasó de estudiar Económicas a ser el jugador que más ganancias ob...
tuvo en el mundo en un año: 13 millones en 2024. Menuda manera de jugar a las cartas. En una entrevista que relataba su ascenso a la élite del juego, Mateos admitía que, cuando tenía 16 años -el momento en que se aficionó al póker-, necesitaba aprender estadística y matemáticas, pero que ahora el bagaje acumulado le permite focalizarse más en los patrones y la psicología de los rivales. Anoten consejos, negociadores de los presupuestos, que este chico sabe de lo que habla. Ya se ha embolsado más de 54 millones en premios. Algunos alcaldes harían maravillas con semejante rendimiento.
La discusión presupuestaria que manejan Salvador Illa y Oriol Junqueras es una partida de póker con mucho farol. Desdeñando la presión, el líder de ERC recomendó al presidente de la Generalitat no escalar los conflictos que no pueda ganar, una advertencia para que ejerza presión en la Moncloa y así encauzar la carpeta del IRPF, si quiere evitar un giro brusco de la legislatura. Illa, curado de espantos en este inicio de año, respondió trasladando el proyecto de presupuestos al Parlament. Y en Palau, donde sigue abierta la puerta del acuerdo, ya susurran que no está la cosa para repetir la operación de los suplementos de crédito. Una manera de recordar que en esta mano se pueden repartir beneficios, pero que también hay mucho que perder.






