Los ataques a una refinería saudí y a una planta de gas licuado catarí disparan el precio de los hidrocarburos en el mercado europeo

La República Islámica de Irán, que en los días previos a la ofensiva que amenaza su supervivencia aseguró que limitaría su respuesta a ataques contra Israel y bases militares estadounidenses en la región, ha escalado su respuesta al bombardear instalaciones energéticas y objetivos civiles. Lejos de ser ya incidentes puntuales, las fuerzas iraníes han atacado este lunes una refinería petrolífera en Arabia Saudí y una planta de gas licuado en Qatar. En los dos días previos, Irán ya había apuntado contra numerosos aeropuertos,

//elpais.com/internacional/2026-03-02/los-ataques-de-iran-tensionan-sus-relaciones-con-los-paises-arabes-del-golfo.html" data-link-track-dtm=""> puertos y hoteles en los países del Golfo, socavando la imagen de estos lugares percibidos como seguros, de recreo e inversión por las clases acaudaladas de todo el mundo.

Estas agresiones han recrudecido el tono de los Gobiernos atacados y han sacudido los mercados energéticos. Lo hacen en el tercer día desde que los gobiernos del presidente estadounidense, Donald Trump, y del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, abrieran una guerra con Irán donde se cuentan ya más de 550 muertos. Las bombas trazan trayectorias cada vez más diversas sobre el mapa de Oriente Próximo, después de que Hezbolá, la mayor de las milicias proiraníes, haya entrado en la contienda al abrir fuego este lunes contra Israel. El ejército israelí ha respondido con fuerza, golpeando todas las zonas de Líbano donde la organización está presente, causando 52 víctimas mortales según datos del Ministerio de Salud libanés.