Hasta el momento, Cuba no ha brindado información sobre los heridos, o en qué hospitales están, o si devolverán los restos de los fallecidos a EE UU

No han visto los cuerpos, ni saben si arribarán las cenizas al sur de Florida, pero los cubanos exiliados han comenzado a honrar en la individualidad a sus muertos. Llevan décadas haciéndolo, velando en la distancia los cuerpos de la familia que murió lejos, o que se ahogó en el mar. En el altar a la memoria de las víctimas del castrismo ahora han colocado los nombres de Pavel...

Alling Peña, Michael Ortega Casanova, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa. La gente ha comenzado a dedicarles palabras, a ensayar pequeños obituarios, incluso algún que otro epitafio online que los llama “héroes”, o “patriotas”, o que les hace saber que fueron ellos quienes hicieron lo que muchos no se han atrevido a concretar. La gente aún no se repone del impacto de ver a cuatro de los suyos muertos tras el hundimiento de una lancha por los Guardacostas cubanos.

“La noticia me consternó muchísimo. Ha sido una pérdida muy triste, de jóvenes con deseos de ver a la isla libre”, asegura Diasniurka Salcedo Verdecia desde su casa en Miami, sin poder sacarse de la cabeza la idea de cómo están sufriendo los familiares de los cuatro fallecidos en el incidente del miércoles 25 de febrero en las costas de Villa Clara, e imaginando qué podría hacer la dictadura con los seis heridos que ahora permanecen bajo su custodia. “Son seis que están en sus manos, y probablemente van a tomar medidas ejemplarizantes”, dice.