La Casa Real advierte que debería trasladar su domicilio fiscal a su país si decide volver. Juan Carlos I carece de ingresos conocidos desde que Felipe VI le retiró su asignación

Juan Carlos I quiere volver a residir en España. Así lo asegura cada vez que se le pregunta. Pero pone una condición irrenunciable: regresar a su casa. Es decir, al palacio de La Zarzuela, que fue su domicilio durante 57 años, después de que se casara con la reina Sofía en 1962 en Atenas. Ese el principal obstáculo, aunque no el único, para que se pueda materializar el regreso de

-en-espana.html" data-link-track-dtm="">Juan Carlos I, reclamado por el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo.

El problema es que el palacio de La Zarzuela no es solo el hogar de la Familia Real, sino también la sede de la Jefatura del Estado. Por eso, para evitar que los escándalos que lo rodeaban dañasen a la institución, el Gobierno y la Casa Real pactaron que el rey emérito no pernoctase en La Zarzuela, ni en otras instalaciones del Estado, cuando viniese de visita a España. Esta condición fue trasladada por Felipe VI a su padre y aceptada por este.

El 7 de marzo de 2022, después de que se archivasen las investigaciones abiertas en España sobre la supuesta fortuna de Juan Carlos I en el extranjero –una decisión que previamente había tomado también la Fiscalía suiza— se despejó el horizonte penal de Juan Carlos I. El emérito remitió entonces una carta a su hijo en la que le comunicaba que tenía intención de “continuar residiendo de forma permanente y estable” en Abu Dabi, aunque viajaría con frecuencia a España. “En este sentido, tanto en mis visitas como si en el futuro volviera a residir en España, es mi propósito organizar mi vida personal y mi lugar de residencia en ámbitos de carácter privado”, añadía.