Las empresas del sector destacan el hito, pero vinculan la ansiada autonomía con la cooperación europea

Si se cumplen los planes de la empresa ilicitana PLD Space con su primer cohete de demostración Miura 5, que despegará en la segunda mitad del año desde Kourou (Guayana Francesa), España podrá alardear de formar parte de la decena de países con soberanía espacial, entendida esta como la capacidad técnica de lanzamiento, despliegue y control de satélites en órbita sin dependencia externa. Pero representantes del

-track-dtm="">sector aeroespacial, aunque admiten que se trata de un hito significativo por la independencia en seguridad, vigilancia, seguimiento y telecomunicaciones, consideran que tiene que ser un objetivo vinculado a la cooperación europea.

De entrada, España carece de un puerto espacial como el de la Agencia Espacial Europea (ESA) que gestiona y opera el consorcio Arianespace en Kourou: Centre Spatial Guyanais (CSG). Al margen de las plataformas de prueba, como la del Inta (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) en España, desde donde voló el primer prototipo de Miura, un complejo como el de Guayana supondría un coste elevado y un rendimiento menor. El centro supuso una inversión de casi 400 millones de euros hace medio siglo, se lleva más de 100 millones anuales de mantenimiento y solo las instalaciones para la última generación de cohetes han supuesto más de 2.500 millones.