El servicio de inteligencia vigiló la vista oral contra los golpistas, monitorizando los comentarios e información que circulaban entre periodistas, abogados y familiares

El juicio a los golpistas del 23-F, que se celebró ante el Consejo Supremo de Justicia Militar entre febrero y junio de 1982, no solo levantó gran expectación entre la ciudadanía, sino también entre los servicios de inteligencia, atentos a las consecuencias que podría provocar y a los datos que podrían revelarse. El

tml" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-02-26/la-figura-de-juan-carlos-i-supera-la-prueba-de-los-documentos-secretos-del-23-f.html" data-link-track-dtm="">material desclasificado este miércoles por el Gobierno incluye más de medio centenar de notas custodiadas por el CNI (sucesor del Cesid, órgano vigente en aquellos años) que demuestran que el espionaje español se incrustó en la vista oral para vigilarla; y para monitorizar de primera mano la actitud, comentarios e información que circulaba entre los acusados, periodistas, abogados, familiares y público que asistía a las sesiones.

Las numerosas notas, encabezadas por el título de “nota informativa”, detallan día a día buena parte de lo ocurrido en cada jornada del juicio (al que podía asistir la prensa, pero no entrar las cámaras). Pero también la información extraoficial que podía extraer el autor (cuya identidad no se revela), así como sus impresiones sobre temas sensibles. Según confirman fuentes de La Moncloa, son notas internas que hacían los agentes del Cesid para informar a sus superiores.