Washington quiere cerrar en la reunión celebrada en Ginebra cualquier resquicio de desarrollo de un programa nuclear en el régimen teocrático
Irán y Estados Unidos han iniciado este jueves en Ginebra (Suiza) una nueva ronda de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, la tercera este año. Es, según interpretan numerosos analistas, la última oportunidad para evitar por la vía diplomática un ataque militar de Washington contra la República Islámica: un conflicto bélico con el que el presidente estadounidense, Donald Trump, lleva meses amenazando. El Gobierno de Omán ejerce de mediador en las conversaciones. Estas son algunas claves de la cita:
Estados Unidos —que es el único país que ha detonado la bomba atómica en la historia: en 1945 contra Japón, matando a decenas de miles de personas— lleva décadas asegurando que Irán es un peligro para la estabilidad del mundo porque está desarrollando armas nucleares. Irán lo niega: asegura que tiene un programa de desarrollo civil de energía nuclear, pero sin fines bélicos; es decir, solo para producir energía, no bombas atómicas.
El objetivo declarado por Washington en la negociación actual es llegar a un acuerdo para garantizar eso: que el régimen iraní no desarrolle armamento nuclear. Aunque Trump, de la mano de Israel, pretende algo que va más allá: forzar a Irán a limitar también su arsenal de misiles y, además, obligarle a retirar el apoyo a su red de milicias aliadas en otros países de la región.








