El Eurobanco calcula que volverá a generar beneficios este año o el siguiente, y vendió en 2025 una pequeña parte de sus activos en dólares. Lagarde cobró casi 600.000 euros

Los bancos europeos están viviendo un lustro dorado de aumentos de beneficios y subidas meteóricas en Bolsa. Pero la bonanza no alcanza al supervisor de todos ellos, el Banco Central Europeo (BCE), que no tiene como objetivo ganar dinero, sino mantener a raya la inflación. En 2025, por tercer año consecutivo, sus cuentas se adentraron en números rojos, pero con mucha men...

or virulencia que en el ejercicio anterior: las pérdidas fueron de 1.254 millones de euros, frente al agujero de 7.244 millones en el curso precedente.

La explicación rápida de lo que está ocurriendo es que la mayoría de activos del BCE generan todavía ingresos relativamente bajos o incluso nulos, porque se adquirieron durante el largo periodo de tipos de interés bajos o nulos previo a la crisis inflacionista, con vencimientos a muy largo plazo. Y en ese contexto de ingresos mediocres, está sucediendo lo contrario con la deuda a devolver, que sí está reflejando ya los incrementos del precio del dinero que efectuó Fráncfort en 2022 y 2023, cuando llevó los tipos de interés del 0 al 4%, elevando así su factura. El escenario, sin embargo, se está volviendo poco a poco más favorable, mientras en 2024 pagaba un 4,1% en intereses, en 2025 abona un 2,3%, gracias a que entre 2024 y 2025 acometió ocho rebajas de tipos de interés, que pasaron del 4% al 2%.