Una investigación periodística desvela la existencia de las imágenes en el caso de uno de los criminales más conocidos y temidos de Bélgica

¿Cómo puede un pederasta condenado a cadena perpetua por el secuestro, violación y asesinato de varias niñas esconder cientos de fotos pornográficas en su celda de alta seguridad? Esa es la pregunta que se hace estos días buena parte de Bélgica, después de que se conociera que uno de sus monstruos más perversos, Marc Dutroux, guardaba en la cárcel donde cumple su pena unas 200 fotos, la mitad de ellas de menores desnudos.

El caso ha sido revelado ahora por la revista belga Humo, pero se remite a julio de 2024 cuando, durante una revisión rutinaria de celdas en busca de teléfonos móviles prohibidos en la prisión de Nivelles, los guardianes no hallaron en la de Dutroux un aparato telefónico, pero sí cuatro sobres con dos centenares de fotografías.

Las autoridades judiciales belgas han confirmado este martes a medios nacionales que, el año pasado, se abrió una investigación y que Dutroux fue imputado por “posesión o difusión de imágenes de abuso sexual de menores”, como adelantó Humo.

“La juez de instrucción está llevando a cabo investigaciones complementarias que requieren el respeto del secreto de las investigaciones. La fiscalía de Brabante Valón lamenta profundamente la divulgación de información fragmentaria que no contribuye al avance de la investigación”, dijo este martes a la agencia nacional Belga el fiscal Marc Rézette.