Procesos judiciales como el de Gisèle Pelicot o el de Joël Le Scouarnec, el cirujano que agredió a menores durante décadas, evidencian la magnitud del problema de violencia sexual y la impunidad de muchos criminales franceses
La fiscalía francesa reveló hace unos días una investigación relevante en la que lleva años trabajando: la que implica a Jacques Leveugle, un hombre de 79 años que, durante medio siglo, agredió sexualmente al menos 89 menores a los que enseñaba. El caso es aberrante pero no insólito, pues hace justo un año se juzgaba a Joël Le Scouarnec, un respetado cirujano que, también durante décadas, abusó de 299 pacientes, la mayoría menores. Fue poco después del juicio por violencia sexual más importante en Francia, el de Dominique Pelicot, quien drogó a su mujer, Gisèle Pelicot, para que la violaran al menos 50 hombres, mientras ella estaba inconsciente.
“Francia está levantando progresivamente el velo sobre numerosos casos de violencia sexual, sobre todo a menores, que se remontan a hace décadas”, analiza Denis Roth-Fichet, jurista y secretario general de Ciivisee, la comisión independiente sobre el incesto y las violencias sexuales a menores. “No es que haya más casos, sino que se habla más de ello. Siempre ha habido violencia sexual, lo que ocurre es que ahora hemos abierto la caja de los horrores”, señala.







