La actriz Penélope Cruz (i) y su marido, el actor Javier Bardem, a su llegada a la ceremonia de la 30 edición de los Premios Goya. EFE/Juanjo Martín
Inmaculada Tapia |
Madrid (EFE).- Cuarenta años de Premios Goya bien merecen un recorrido por su alfombra roja, sencilla, sobria y corta en sus comienzos y de más 60 metros en su última edición, donde lo más granado de la interpretación cinematográfica española luce sus mejores galas en la mayoría de ocasiones; otras veces no tanto.
Sería difícil señalar cuál ha sido la mejor entre las mejores en el majestuoso recorrido hasta el auditorio elegido en el que se celebra la gala de los Goya, pero lo que sí es habitual es que las protagonistas que figuran en las listas de las más elegantes sean recurrentes cada año, aunque a veces también patinan.
Es el caso de Penélope Cruz, embajadora de Chanel, la firma de la que la suele vestir la noche del cine español, pero, sin embargo, destaca su presencia en 2016, cuando estaba nominada por «Ma ma», y lució un Atelier Versace en negro, con escote palabra de honor. O el Dolce&Gabbana que vistió en Sevilla en 2023, un bustier con falda con cancán, de gran volumen.














