Víctor Ferreres, en el ensayo ‘Elogio del Derecho’, imagina el diálogo entre un veterano profesor y dos jóvenes estudiantes para explicar con clara complejidad cuál es la función cívica y democrática de la sabiduría jurídica

Juan de Mairena, el personaje creado por Antonio Machado, venía a decir que había dos maneras ideales de concebir la enseñanza. Por un lado, estaría la Escuela Superior de Sabiduría Popular; por otro, la Escuela Popular de Sabiduría Superior. Rafael Sánchez Ferlosio, con su habitual sorna, describió a la primera como un populismo caro y a la segunda como un elitismo b...

arato. Tanto Ferlosio como Antonio Machado —vía Mairena— preferían la Escuela Popular de Sabiduría Superior a la Escuela Superior de Sabiduría Popular.

En Elogio del Derecho, Víctor Ferreres, profesor en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, se une a la estirpe de Machado, Mairena y Ferlosio y rechaza la pedantería inocua del populismo caro para abrazar las virtudes del elitismo barato. Se propone así enseñar en qué consiste el Derecho, que es, precisamente, un artefacto de sabiduría superior porque aspira a algo de una ambición tan noble como desmedida: modificar racionalmente la conducta de los seres humanos. Y se propone hacerlo mediante las herramientas de la enseñanza popular. Es decir, la conversación, el viejo, horizontal y mundano ejercicio de intercambiar palabras.