‘El cuento de una noche de verano’ opta al galardón en la categoría de películas de corta duración en ficción
En dos segundos cambia todo para la protagonista cuando ve el condón en el suelo y que él sigue con la penetración. La cámara se fija sobre su mirada y en ese corto espacio de tiempo se concentra el miedo y la parálisis que no le permiten decodificar una infinidad de preguntas. La relación sexual sigue y los dos llegan al orgasmo. Pero todo ha cambiado para siempre. ¿Dónde está ese chico tan majo con el que ligó la noche anterior y que sí se dejó el condón hasta el final?...
El cuento de una noche de verano, de María Herrera (Madrid, 33 años), narra en 22 minutos una agresión sexual que tiene hasta nombre en inglés —stealthing—, pero que, por muy clara que quede en el código penal, se diluye en esa categoría de las violencias sutiles. Es ese gran cajón de sastre en el que el lenguaje actúa de manera implacable para volver presentable, por ejemplo, una violación en la que no haya mediado violencia física. “Quería ir en contra de la idea del violador encapuchado”, dice la cineasta, cuyo corto está nominado al Goya en la categoría de ficción. “Pero cuando se lo compartí a amigos, cineastas, profesores… gente muy estudiosa del cine, en apariencia sensible, me decían que no lo entendían y me animaban a reescribir el guion apretando mucho más las tuercas. Me venían a decir que quitarse el condón sin consentimiento no es una violencia sexual excesivamente fuerte”.






