La OTAN, con España en un papel de liderazgo, exhibe músculo en el mar Báltico durante el mayor ejercicio militar del año

Una polvareda de nieve se levanta cuando los helicópteros SH-60 Seahawk descienden sobre esta playa del mar Báltico. Los militares españoles se deslizan por una cuerda con el perro Jimmy, especialista en detectar explosivos. A lo lejos, la silueta del buque Castilla de la Armada. Son las 10.50 horas de la mañana del 18 de febrero y esto es Putlos, en el Estado federado de Schleswig-Holstein....

“Vaya mañana”, celebra desde un promontorio sobre el Báltico Boris Pistorius, ministro alemán de Defensa y anfitrión de esta etapa central de Steadfast Dart 26 o Dardo Firme, el mayor ejercicio de la OTAN este año. “La Alianza está unida”, dice, “y está lista para actuar y desplegarse”.

La nieve cubre la arena. Tropas españolas y turcas, desplazadas desde el flanco sur hasta el gélido mar Báltico, acaban de desembarcar en esta playa frente a la costa de Dinamarca. Luce el sol. El termómetro marca -3°C.

Así prepara Europa la guerra. Sin que participe en los ejercicios de Estados Unidos, algo previsto de antemano, pero en un momento en que el presidente Donald Trump siembra dudas sobre el compromiso con Europa. Aunque apenas se menciona en Putlos, todos tienen a Rusia en la mente, y se discuten escenarios sobre una posible agresión rusa a un país de la OTAN.