El prestigioso cineasta viaja a los años ochenta en este relato para HBO Max, en el que reconstruye la calumnia en torno al presentador Enzo Tortora que marcó a la sociedad de su país

“Entonces, ¿por dónde íbamos?”, dijo la estrella televisiva italiana Enzo Tortora cuando regresó de forma puntual a las pantallas en 1987, tras haber cumplido varios años de condena por un delito que no había cometido. Un trasunto de la frase atribuida a fray Luis de León, víctima de la Inquisición española, y a Miguel de Unamuno, exiliado durante la dictadura de Primo de Rivera, definió el calvario y la personalidad de un hombre que protagoniza Portobello, la miniserie de

chio/" target="_blank" rel="" title="https://elpais.com/noticias/marco-bellocchio/" data-link-track-dtm="">Marco Bellocchio que acaba de estrenar HBO Max.

A lo largo de seis capítulos, el veterano cineasta reconstruye, con un pie en la tragedia y otro en el absurdo, uno de los errores judiciales más impactantes en el país; uno, además, que tuvo como protagonista a alguien muy conocido por la sociedad italiana. Es la historia sobre la caída de un hombre inocente, acusado de formar parte de la Camorra italiana y de colaborar con ella en asuntos relacionados con el tráfico de drogas. A pesar de su popularidad e influencia (o precisamente por eso), el periodista necesitó de varios años para probar su inocencia ante lo que parecía una sentencia ejemplarizante.