La familia de la víctima confía en que la sentencia sobre el crimen político más relevante de la última década ayude a poner fin a la impunidad en el país

En la sala de estar familiar todo evoca a Marielle Franco, la concejala de Río de Janeiro asesinada en marzo de 2018, a los 38 años, supuestamente por encargo de dos hermanos de turbia trayectoria política en defensa de grupos paramilitares. Como en un monumento conmemorativo, la imagen de la política

ps://elpais.com/america/2024-10-27/la-hora-de-la-verdad-del-caso-marielle-el-juicio-a-los-asesinos-confesos-de-la-concejala-de-rio.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/america/2024-10-27/la-hora-de-la-verdad-del-caso-marielle-el-juicio-a-los-asesinos-confesos-de-la-concejala-de-rio.html" data-link-track-dtm="">izquierdista que rompió todos los moldes —negra, procedente de una favela, activista de derechos humanos, madre y lesbiana— cuelga de las paredes en todos los formatos imaginables. Ahí están los rizos, la sonrisa y los lemas de la víctima del crimen político más relevante de Brasil en la última década. Es el lugar escogido por su madre, la abogada Marinete Silva, y su hermana, la ministra Anielle Franco, para conversar con EL PAÍS sobre el inminente juicio a los supuestos autores intelectuales del asesinato.